Hace unos días que he acabado la trilogía más famosa de este siglo.

La trilogía que más suspiros ha levantado y, porqué no decirlo, más almejas ha abierto. Más que el agua caliente.

Las 50 sombras de Grey.

Les digo una cosa… Si  no tienen ganas o costumbre de leer, directamente pasen de mi entrada de hoy, porque hay mucho para leer. Y si son un poco susceptibles al lenguaje erótico-festivo, o  los temas sexuales les escandaliza, lo mejor es que vaya cerrando esta ventana porque la cosa que viene tiene tela marinera.

A lo que vamos:

Sentía yo cierta curiosidad por leerla, después de escuchar como cada mujer que me hablaba de los libros caía rendida a su poderio, asi que este verano, le pedí a mi cuñada que me dejara el primer libro para leerlo

He de decir que la novela se lee fácilmente, a pesar de no ser buena literatura, y para leer en verano o en vacaciones, es perfecta y bastante entretenida, independientemente de los episodios ( excesivos en algunos casos) de sexo que tiene.

Si tuviese que resumirlo en una sola frase, ésta sería: Es como una novela de Corin Tellado pero con sexo más explícito.

El no estar rendida absolutamente a esta historia, y declararme fan absoluta, me ha traído más de una crítica y  desaprobación por parte de las admiradoras, y hace que me sienta como un bicho raro, como cuando tiras las botellas con tapón y todo  y la gente te mira con los ojos como platos y te dice “¿¿PERO TÚ NO RECOGES LOS TAPONES??”


 

Básicamente la historia trata de un joven multimillonario, filántropo, que dirige un holding de empresas, amante del arte, de los buenos vinos, de la música, que toca el piano perfectamente, pilota un helicóptero y un avión. Tiene varios coches de alta gama, por supuesto, y varias propiedades repartidas a lo largo y ancho del mundo.

Christian Grey, que así se llama el protagonista,  viene a tener unos 27 años, y la única pega que tiene el muchacho es que le va un poquito el sadomasoquismo, debido todo esto a los numerosos traumas infantiles que el pobrecito ha sufrido.

Pero Anastasia Steel , virgen a los 22 para más datos, entra en su vida para salvarlo y curarlo de las perversiones …


Hasta ahí está todo muy bonito, si no fuese por la cantidad de clichés que tiene la novela, que desde luego, está escrita para mujeres, pero para mujeres muy romaticonas, tan romanticonas que  las podríamos situar en la delgada línea de romanticona a boba.

Está escrito para mujeres que aún creen en el príncipe azul, en los cuentos de hadas y en el país de las maravillas, y que consienten el mangoneo, la dominación y la sumisión si a cambio las rodeas de lujo y sexo duro. Unas joyas, vamos.

Para empezar a mi que Grey tenga 27 años me da un poquito de “cosita” y no me pone nada de nada.

Debe ser porque mi hijo mayor tiene 21 y como que me da repelús imaginar nada con hombres de la treintena para abajo.

Y yo, que me tenía por una señora  (ya señora) educada en el siglo pasado, va y resulta que soy mucho más moderna que muchas de las jovencitas que caen rendidas a esta novela , porque NO ME TRAGO  y me empalaga tanto romanticismo, tanto cliché y tanta tontería.

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Con independencia de que la novela sea fácil y cómoda de leer, me revolvieron las tripas ciertas cosas de la novela, por ejemplo, que la protagonista, y única mujer que lo redime, cura y enamora, sea una chica virgen, que la escritora lo deja ahí caer… y ahí queda, y Grey se convierte en el  Pigmalión del amor para Anastasia, y Anastasia , a su vez lo redime y redoma de toda perversión con el poder de su virginidad y por tanto candidez. Y todo esto en el siglo XXI como que chirría…

Anastasia, aunque al principio se hace la dura y la independiente, sucumbe día tras día al dinero y al poder que tiene Grey, importándole cada vez menos, que su poderoso novio le compre un Audi, le consiga un trabajo en una de sus empresas, incluso una empresa para ella solita, le compre una edición exclusiva de un libro, una pulsera de diamantes y una casa.

Todo muy normal y muy progresista, ya véis.

Además Grey, cuando ella no acepta sus incesantes incursiones en su intimidad, como vigilar sus amistades, sus cuentas, su currículum, sus jefes y sus novios anteriores, o su obsesión por controlar sus comidas, hábitos y amistades, la “convence” con interminales sesiones de sexo, según él “del bueno” , o lo que viene siendo, en la cruda realidad, que se la mete hasta por el bolso, y ella está embuchada como un lomo todo el día, no puede pensar con claridad y no se da cuenta de que este tío estará muy bueno y será muy rico  y todo lo que tú quieras, pero la lleva por donde él quiere, vamos, como puta por rastrojo.

Asi es como yo lo veo, aunque la escritora se empeñe en disfrazarlo de romanticismo.

Él , a cambio, está cambiando en cuanto a costumbres, y la lleva cada vez menos a la habitación roja, una especie de sala de torturas donde ya ha llevado a unas cuantas sumisas y les ha dado estopa hasta en el carné de identidad , y donde  a ella, sólo le da algunos azotes en el culo, y sólo la ata a la cama con esposas o la cuelga como un jamón de jabugo atada por los tobillos, todo muy romántico y muy sensual, y normalizado por ser consentido…

A todo esto, Grey le pide a Anastasia que escoja una palabra clave para decirla en caso de que éste sobrepase el umbral del dolor y asi parar de inmediato.
Anastasia elige la palabra “rojo”,
Yo hubiese elegido “me cago en tus muertos”

Por el medio va desarrollándose una historia de persecuciones y atentados contra Grey y el descubrimiento de sus tabús y complejos infantiles, pero básicamente se reduce todo a un tio bueno de gimnasio, pero sin excesivos músculos, rico hasta el vómito y salido como el pico de una puerta, que siempre, siempre está dispuesto a echarle un casquete a la protagonista.

Que tú , gladiadora del hogar, te pones a pensar en que el día tiene 24 horas, y te imaginas al Grey, que durante el día le da tiempo a hacer gimnasia, salir a correr, tener reuniones de empresa, dirigir la empresa, cruzar el país en su avión para ver a su novia, echarle cuatro polvos al día, comer y dormir, y te preguntas ¿de donde coño saca el tiempo?

Todo eso sin reparar en que con 27 años tiene un holding de empresas, dos carreras, el carné de piloto, de helicóptero y la carrera de piano.Todo porque no es español, si fuese español estaría aún viviendo con sus padres.

 

Y tú, gladiadora como digo, te pones a pensar en el tiempo que esa muchacha pasa con las piernas abiertas y te echas las manos a la cabeza pensando en la de cistitis que debe coger la pobre, y comprendes  a su vez , que se pase medio libro sin bragas.
Pero el colmo de la fantasía ya no viene sólo cuando ellos dos se casan, que Anastasia consigue pillarlo y casarse con él, sino que el colmo es cuando lo hace ¡¡en bienes gananciales!! y ya para postre, tiene una suegra y una cuñada estupendas, simpáticas ¡¡y que la adoran!!

Yo catalogaría esta trilogía directamente, de ciencia ficción. ¿Donde se da ese hipotético caso? NUNCA.

No quiero seguir con la historia y desvelaros el final, pero imaginad que van sucediéndose un montón de hechos predecibles y muy de culebrón , pero si quisiera dejar patente este sentimiento encontrado que me invade.

Por un lado reconozco que es una literatura muy básica, muy de noveleta.

Pero por otra parte he de reconocer que se lee fácil, entretiene y puedo comprender que despierte este furor, que no digo yo que sea sólo uterino, entre muchas mujeres

He de decir también que lo que más me repatea y me causa rechazo, es la cantidad de clichés y pequeños detalles excesivamente  “melosos” y en algunos casos retrógrados , de la novela

No puedo creer que esto siga siendo el sueño de toda mujer, no me lo puedo creer y no lo acepto, pero respeto a toda mujer que caiga deslumbrada ante la trilogía,¡¡ faltaría más!!

¿Y a ti que te parece?

 

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