Dia 3, me parece mentira.

Vencí mis ganas de dejar pasar un día , descansar y seguir el siguiente… todo porque G. vino del trabajo y se calzó las deportivas. Si él puede , ¡yo también!

Después de la mala noche que volví a tener, al levantarme tenía bastantes agujetas y muy pocas esperanzas de poder volver a correr a la noche.

Estuve leyendo por ahí consejos sobre corredores principiantes y con poca fuerza de voluntad.

Aconsejan que te hagas una imagen mental de lo que quieres para ti, para tu cuerpo, que busques una frase evocadora, inspiradora y positiva y te la repitas una y otra vez mentalmente, como un mantra:

“He podido con cosas muy duras, y podré con esto”

“Vamos, correr un poco más no va a matarte, si un derrame cerebral no te mató, correr un poco más no lo va a hacer”

Es increíble lo fácil que es tirar la toalla.
Durante todo el día he tenido pensamientos para hacerlo, como ese diablillo y ese ángel de los dibujos animados, uno a cada lado de mi cabeza:
–  “esta noche no vas a poder correr” dice el diablillo, ,”bueno llegado el momento ya se verá” dice el ángel
-” te sobra kilos, quizás sería mejor perder los kilos y entonces correr”, “si te sobran kilos, lo mejor será que complementes la dieta con el ejercicio”
– “bueno, no pasa nada, se deja para el próximo día”, “si, si pasa, sabes que si lo dejas un día, mañana te saldrá otra excusa, y no correrás más”
… Y así todo el rato, mil excusas…
Que hija de puta es la mente humana…

Llegado el momento … veo a G. calzarse los zapatos y hago lo mismo, me pongo a lio.

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Hoy corremos seis series  como ya digo, de 4 min. andando y uno corriendo.

Me doy cuenta que recupero el ritmo de la respiración mucho más rápido que ayer, y que anteayer… y que ahora no me falla la respiración, más bien son los músculos que hay arriba de las rodillas los que se me están cargando, ¿cómo puñetas se llaman? creo que se llaman vastos… vasto interno y externo. La madre que parió a los vastos…

Aún asi, conseguimos superar el minuto corriendo el algunos segundos más, todas las veces.
Unas veces son en 18 seg. , otras en 10, pero en todas superamos el minuto.
Se supone que para la semana que viene tendremos que correr 2 minutos, asi que habrá que mentalizarse.

Llegamos a casa y como los dos días anteriores, estirar, baño en la piscina , ducha y a cenar.

No he tomado café a la tarde, quiero dormir. Además me tomo un paracetamol para irme a la cama.

G. me dice que quizás lo que tengo es un “subidón” de endorfinas, y pienso que puede ser verdad, porque la sensación que tengo cuando estoy intentando dormir, es de “ganas de levantarme y hacer muchas, muchas cosas”

Hoy, ya adelanto, que he conseguido dormir.
Al levantarme, otra vez he tenido la sensación de que no podría volver a correr , pero durante el día se me han ido pasando un poco las agujetas, y quizás si salga.

Leí que además de repetirte la frase mental “mantra”, también es bueno correr con música, yo eso no lo hago pues me agobian los auriculares en las orejas. Como sustituto llevo todo el rato a G. hablándome, que no sé como el puñetero puede correr y hablar… yo aún me ahogo

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